La Granja Agrícola Experimental del Cabildo de Lanzarote entregó este lunes a la Asociación de Apicultores de Lanzarote varios ejemplares de abejas reinas de raza negra canaria procedentes de La Palma.

La actuación responde a una demanda planteada desde hace más de ocho años por el sector apícola insular y permitirá mejorar la genética de las colmenas existentes, crear nuevos núcleos y contribuir a la conservación de esta raza autóctona del Archipiélago.
La entrega culmina varios meses de coordinación entre instituciones y asociaciones apícolas, impulsada por el Cabildo para facilitar la llegada a Lanzarote de ejemplares de raza pura canaria.
El presidente y consejero de Ganadería del Cabildo, Oswaldo Betancort, destacó el valor ambiental y agrícola de una actividad que continúa creciendo en la isla.
“La apicultura es una actividad emergente en nuestra isla que cuenta con un enorme valor ambiental y agrícola. Desde el Cabildo hemos trabajado para hacer posible una reivindicación que el sector venía planteando desde hace más de ocho años”, señaló.
Betancort recordó que actualmente doce productores gestionan más de 300 colmenas en Lanzarote. Aunque la producción de miel es limitada, resaltó su calidad y la importancia de las abejas para la polinización de los cultivos y el mantenimiento del equilibrio ecológico.
El presidente insular agradeció la colaboración del consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Cabildo de La Palma, Alberto Paz, y del presidente de la Agrupación de Defensa Sanitaria de Apicultores de La Palma, Elías González.
Tras su recepción, la Asociación de Apicultores de Lanzarote distribuyó las abejas reinas entre los profesionales de la isla para reforzar las colmenas existentes y favorecer la reproducción de esta variedad autóctona.
La iniciativa forma parte de la colaboración establecida entre Lanzarote y La Palma para proteger la abeja negra canaria y fortalecer el futuro de la actividad apícola insular.
Esta raza desempeña un papel esencial en la polinización de la flora y de los cultivos locales. Su conservación contribuye a mantener los ecosistemas de las islas y a impulsar una actividad agrícola de gran valor ambiental.