“Cada generación tiene su propia batalla por la dignidad laboral y esta es la nuestra. En la realidad que nos toca vivir, y ante discursos xenófobos y clasistas, el trabajo digno no puede ser motivo de discusión, sino de consolidación”
“Defender el trabajo digno, la igualdad de oportunidades y la cohesión social es una responsabilidad democrática que no admite ambigüedad”
Hay momentos en los que un país se retrata por cómo trata a quienes trabajan. El 1 de mayo es uno de ellos.
Esta fecha, reconocida internacionalmente, honra a todas las personas trabajadoras —mujeres y hombres— que sostienen nuestra red social, y nos recuerda que los derechos laborales son la base de cualquier sociedad justa.
Como alcalde de San Bartolomé, en Lanzarote, lo tengo claro: cada generación tiene su propia batalla por la dignidad laboral, y esta es la nuestra. En la realidad que nos toca vivir, y ante discursos xenófobos y clasistas, el trabajo digno no puede ser motivo de discusión, sino de consolidación. Sin embargo, hoy hay quienes pretenden volver a ponerlo en duda.
Por eso, este 1 de mayo no es solo una conmemoración; es una llamada a la responsabilidad democrática y a la defensa activa de los derechos que nos permiten avanzar como municipio y como país.
El origen de esta fecha se remonta a 1886, en Chicago, cuando miles de personas fueron reprimidas por exigir algo tan básico como una jornada laboral de ocho horas y condiciones justas. Aquellas movilizaciones abrieron el camino a derechos que hoy consideramos fundamentales: la jornada limitada, el descanso, la negociación colectiva o la protección social, entre otros.
Defender el trabajo digno, la igualdad de oportunidades y la cohesión social es, por tanto, una responsabilidad democrática que no admite ambigüedades. Esa es la línea de actuación de los gobiernos progresistas, que creemos firmemente en que los avances solo se logran cuando no dejamos a ninguna persona atrás, defendiendo condiciones laborales justas y promoviendo el acceso al empleo.
En San Bartolomé, el último año demuestra que cuando se planifica con rigor y se actúa con visión, los resultados llegan.
Según los datos del ISTAC, elaborados a partir del Servicio Canario de Empleo, el desempleo ha caído un 11,7 % en los últimos doce meses. Solo en lo que llevamos de 2026, el paro se ha reducido un 2,8 %, encadenando un trimestre completo a la baja. Son cifras que reflejan una tendencia positiva y sostenida para las personas trabajadoras del municipio.
Cada descenso del paro significa que más mujeres y hombres encuentran una oportunidad laboral real. Y no es fruto de la casualidad: responde a una estrategia clara para impulsar un desarrollo económico diversificado, estable y con impacto social.
Un ejemplo de ello es la venta conjunta de cinco parcelas industriales en la Zona Industrial de Playa Honda, licitada el pasado 16 de marzo por un valor superior a 2,2 millones de euros. No se trata de una operación inmobiliaria más, sino de una apuesta por atraer un proyecto transformador capaz de generar 150 empleos directos, de los cuales al menos el 75 % estarán destinados a personas con discapacidad. Es decir, empleo inclusivo, estable y con un impacto directo en la cohesión social del municipio.
Esta iniciativa garantiza, además, que el suelo público se destine exclusivamente a actividad industrial con valor añadido, reforzando la diversificación económica y evitando usos especulativos.
La defensa de los derechos laborales y la generación de empleo de calidad para todas las personas son pilares fundamentales del estado del bienestar. Ningún lobby empresarial ni posiciones políticas que priorizan modelos económicos excluyentes pueden debilitar la convivencia y la protección social.
Una forma de entender la equidad, el respeto y la igualdad de oportunidades que, además, se ha visto reforzada recientemente con la nueva regularización de personas migrantes en España, impulsada por un gobierno progresista, y que permitirá que muchas personas que ya forman parte de nuestra sociedad puedan acceder a empleo, formación y estabilidad.
Este 1 de mayo reivindico el trabajo digno, la igualdad de oportunidades y la defensa de unos derechos y valores que no dejan a nadie atrás.
Por mi parte, y desde las competencias municipales que represento como alcalde, seguiré trabajando de manera incansable para que San Bartolomé continúe siendo un municipio de oportunidades, progreso y justicia social.
Isidro Pérez, alcalde de San Bartolomé (Lanzarote)