Unidos por Lanzarote ha reclamado la apertura de “un gran debate serio, democrático y valiente” sobre el futuro político, económico y social de Canarias, tras considerar que los últimos acontecimientos vividos en el archipiélago, entre ellos la preocupación social generada en torno al hantavirus, vuelven a evidenciar el trato “periférico y secundario” que, a juicio de la formación, recibe Canarias por parte del Estado.
Desde la organización sostienen que las Islas “no pueden seguir siendo utilizadas como territorio de sacrificio” ni convertirse en el lugar donde se derivan problemas que “jamás serían aceptados en otros territorios peninsulares”.
Unidos por Lanzarote considera que Canarias debe abrir una reflexión profunda sobre su futuro político, apostando por desarrollar plenamente el Estatuto de Autonomía, fortalecer las competencias propias y avanzar hacia mayores niveles de soberanía política y económica que permitan “defender verdaderamente los intereses de nuestra tierra”.
La formación recuerda además la posición estratégica que ocupa el archipiélago en el Atlántico medio, como puente entre Europa, África y América, destacando el valor geopolítico de Canarias por sus puertos, telecomunicaciones, investigación oceánica y capacidad comercial internacional.
Asimismo, subrayan que Canarias cuenta con “uno de los mejores climas del planeta” y con una industria turística líder en Europa que recibe millones de visitantes cada año, siendo uno de los motores económicos más importantes del Estado. Sin embargo, denuncian que esa riqueza “no se traduce en una mejora real de la calidad de vida de los canarios”.
En este sentido, enumeran problemas como los bajos salarios, las dificultades de acceso a la vivienda, la saturación de infraestructuras, la presión migratoria sin recursos suficientes, las deficiencias sanitarias, la dependencia económica exterior y la falta de inversiones estratégicas acordes a la aportación económica de Canarias.
“Canarias no puede seguir dependiendo de decisiones tomadas a más de 1.800 kilómetros de distancia por dirigentes que desconocen la realidad insular o imponen políticas alejadas de la ciudadanía canaria”, señalan desde Unidos por Lanzarote.
La formación defiende además la construcción de “un nacionalismo canario moderno, unido y útil para la ciudadanía”, basado en el respeto entre islas y en el reconocimiento de las singularidades de cada territorio.
En paralelo, apuestan por un insularismo “fuerte y coordinado” que permita a cada isla defender sus intereses sin perder de vista un proyecto común canario. En este marco, mencionan la necesidad de que Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife, Gran Canaria, La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa trabajen conjuntamente para exigir “respeto institucional, inversiones justas y un modelo económico sostenible”.
Finalmente, Unidos por Lanzarote hace un llamamiento a la sociedad civil, colectivos sociales, fuerzas políticas y ciudadanía para abrir “un debate profundo y valiente” sobre el futuro del archipiélago en el siglo XXI.
“Canarias no puede seguir siendo únicamente un destino turístico o una herramienta recaudatoria. Somos un pueblo con identidad propia, historia y capacidad suficiente para decidir su futuro”, concluye el comunicado.