El Parlamento de Canarias aprobó por unanimidad una iniciativa del Grupo Parlamentario Popular en defensa de la libertad de prensa y contra la elaboración de documentos públicos que clasifiquen ideológicamente a periodistas. La proposición no de ley, impulsada por la diputada del PP Rebeca Paniagua, figura registrada como iniciativa para la “defensa de la libertad de prensa y rechazo a la elaboración de listados ideológicos de periodistas”. Parlamento de Canarias
Durante su intervención, Paniagua reivindicó el papel del periodismo como instrumento de control del poder y defendió el derecho de la ciudadanía a recibir información plural.
“Los periodistas debemos responder por nuestros errores, por nuestro rigor y por nuestra ética, pero una cosa es exigir responsabilidad y otra muy distinta es que el poder público elabore documentos donde atribuye afinidades políticas a quienes tienen precisamente la misión de controlar al poder”, afirmó.
La diputada popular sostuvo que la cuestión no debe plantearse como una defensa de medios o profesionales concretos, sino como una protección de derechos fundamentales relacionados con la libertad de información.
Paniagua aludió durante el debate a un documento del Ministerio del Interior que, según expuso, atribuía afinidades políticas a determinados periodistas, y recordó que el ministro Fernando Grande-Marlaska había pedido disculpas a los profesionales que pudieran haberse sentido ofendidos.
“Que un documento sea interno no lo sitúa fuera de la ley”, señaló la parlamentaria, quien hizo referencia también a las garantías existentes para el tratamiento de información relacionada con la ideología y las opiniones políticas.
La iniciativa defendida por el PP sostiene además que estos principios deben mantenerse con independencia del partido que se encuentre en el Gobierno.
“Hoy gobierna un partido, mañana gobernará otro, y el principio debe ser exactamente el mismo. Porque los derechos fundamentales no cambian según quién ocupe un ministerio”, afirmó Paniagua.
La diputada concluyó reivindicando el papel de la crítica y de las preguntas en una sociedad democrática: “Las preguntas nunca han puesto en peligro una democracia. Lo que la pone en peligro es que alguien deje de hacerlas por miedo a las consecuencias”.