Cientos de vecinos, vecinas y visitantes participaron este miércoles en la misa solemne en honor a Nuestra Señora de Las Nieves, patrona histórica de Lanzarote, celebrada en la ermita del municipio de Teguise.
La tradicional procesión no pudo celebrarse debido a las fuertes rachas de viento registradas durante la jornada y por motivos de seguridad.
La eucaristía contó con la asistencia de representantes institucionales y autoridades eclesiásticas y volvió a estar marcada por la tradición y la devoción que acompañan cada año a esta celebración.
La alcaldesa de Teguise, Olivia Duque, destacó la importancia histórica, cultural y religiosa de la festividad.
“Esta celebración representa una parte esencial de nuestra identidad como pueblo. Es una tradición que une a generaciones de lanzaroteños y lanzaroteñas y mantiene vivo un legado que debemos seguir preservando”, señaló.
Por su parte, el concejal de Cultura y Festejos, Andoni Machín, agradeció la asistencia y la comprensión del público ante la suspensión de la procesión.
“La seguridad de los asistentes y la conservación del patrimonio son siempre la prioridad, aunque el fervor y la participación demostraron el profundo arraigo que esta celebración tiene entre la ciudadanía”, afirmó.
A pesar de la cancelación del recorrido procesional, el acto religioso se desarrolló con normalidad y mantuvo el espíritu de una cita que cada 5 de agosto reúne a fieles de toda Lanzarote.
Tras la misa, el vecino de Teguise Oliver Martín recitó una poesía dedicada a la Virgen, como viene haciendo tradicionalmente.
Posteriormente, la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves fue llevada al exterior de la ermita, donde la banda de música Teguiband rindió homenaje a la patrona histórica antes de su regreso al templo.
El Ayuntamiento de Teguise agradeció la colaboración del Cabildo de Lanzarote, de los servicios de seguridad, del voluntariado y del personal municipal que participó en la organización de los actos.
También reconoció el comportamiento de las personas asistentes, que permitió mantener viva la tradición pese a la suspensión de la procesión.