
San Ginés valoró la sentencia del Tribunal Supremo que le absuelve de denuncia falsa y falso testimonio, subrayó que su caso fue resuelto por siete magistrados de prestigio, cargó contra el PSOE y contra el juez que abrió la causa, y lanzó un mensaje de apertura al diálogo político
Pedro San Ginés aseguró este jueves que, pese a haber sido absuelto por el Tribunal Supremo de los delitos de denuncia falsa y falso testimonio, afronta esta resolución judicial con un “sabor agridulce”.
El senador por la Comunidad Autónoma y secretario general de Coalición Canaria Lanzarote y La Graciosa compareció en rueda de prensa para valorar la sentencia emitida por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, de la que destacó que ha sido dictada por “el más alto tribunal competente para esta causa, compuesto por siete magistrados de prestigio”.
San Ginés quiso dejar claro además que su condición de aforado no ha supuesto ningún privilegio. “A quienes aseguran que me han absuelto porque estoy aforado, explicarles que aforado solo significa que para juzgarte tiene que autorizarlo el Senado, que como hace siempre lo autorizó, de tal manera que en lugar de juzgarme un tribunal local con un solo juez lo ha hecho el más alto tribunal competente para esta causa”, señaló.
En su comparecencia, Pedro San Ginés afirmó que “a pesar de la campaña de acoso y derribo” que, según sostuvo, ha sufrido por parte del PSOE insular durante los últimos veinte años, como secretario general de Coalición Canaria quiere “mandar un mensaje de mano tendida a su militancia y a sus cargos públicos y orgánicos, para dar una oportunidad al necesario diálogo que debería existir entre ambas formaciones”.
Durante su intervención, también se refirió al origen de este procedimiento judicial y recordó que en su declaración ante el Supremo se ratificó “en lo que ya declaré hace 17 años”, en relación con la actuación del entonces consejero de los Centros Turísticos del Cabildo y secretario insular del PSOE, Carlos Espino.
Según expuso, entonces denunció que Espino “dio instrucciones prohibidas para que se contratase a una empresa saltándose la Ley, a la que pagó más de 700.000 euros con solo un contrato, sin sacar a concurso, de 224.000 euros, y que además pagó otros 300.000 euros de dinero público a otras dos empresas del mismo dueño sin ningún contrato”.
Pedro San Ginés añadió que aquel asunto, que para él constituía “un flagrante delito”, terminó archivado por razones que no comparte. Asimismo, manifestó que se arrepiente de no haber recurrido personalmente ese archivo y sostuvo que, de haberlo hecho el Consejo de Administración del Ente Público Local de los Centros de Arte, Cultura y Turismo, presidido entonces por Astrid Pérez, “Carlos Espino hoy estaría juzgado y condenado”.
El senador nacionalista insistió en que su satisfacción por la absolución no es completa. “Tengo un sabor agridulce hoy, a pesar de tener motivos para una alegría plena, porque si hemos llegado hasta aquí es porque algo ha fallado en el sistema judicial”, afirmó.
En ese contexto, cargó con dureza contra el magistrado Jerónimo Alonso, al que acusó de haberle abierto este juicio “tan consciente de que no llegaría a ninguna parte como de que estaba prestando un impagable servicio al plan urdido por el PSOE para sacarme de la ecuación política a toda costa”.
San Ginés sostuvo además que ese sentimiento agridulce también tiene una dimensión humana, al lamentar lo ocurrido con la familia del padre de la denunciante, ya fallecido. “Lamento mucho por la familia del padre de la denunciante, en paz descanse, que ellos hayan elegido denunciarme y revivir así este caso”, manifestó.
En ese sentido, aseguró no tener dudas de que esa denuncia estuvo influida, según su versión, por “sus dos testigos, Carlos Espino y el alcalde de Haría”, a quienes acusó de haberle señalado públicamente “poco menos que acusándome en los medios de acabar con la vida de su padre, de hundir su empresa y en el colmo de la desvergüenza hasta pedirme como indemnización 200.000 euros”.