La pareja de guirres que volvió a nidificar en el Parque Nacional de Timanfaya tras más de dos décadas de ausencia ha conseguido reproducirse nuevamente este año, consolidando la recuperación de esta emblemática ave carroñera en Lanzarote.

La noticia supone un nuevo avance para la conservación del guirre canario, una especie que llegó a estar al borde de la extinción en los años noventa debido al uso de venenos y a la presión humana sobre sus zonas de cría.
El consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano H. Zapata, calificó el hecho como “una excelente noticia para Canarias y para la conservación de nuestra biodiversidad”, destacando además que este nuevo éxito reproductor refleja una recuperación progresiva de la especie en Lanzarote.
La reproducción de la pareja comenzó a principios de enero en el mismo territorio de cría utilizado en 2024. Según explicó el técnico de campo Walo Moreno, especializado en el seguimiento del guirre desde hace catorce años, los primeros meses del año son fundamentales para la consolidación de la pareja y la preparación del nido.
Los expertos recuerdan que la fase de incubación y las primeras semanas tras el nacimiento del pollo son especialmente delicadas. La presencia de ruidos, vehículos motorizados, perros sueltos o actividades humanas cerca de los nidos puede provocar el abandono de la puesta y poner en peligro la supervivencia de la cría.
Por ello, hacen un llamamiento a la ciudadanía para respetar las señalizaciones, no abandonar los senderos marcados y disfrutar de la naturaleza en silencio durante la época de nidificación.
El seguimiento científico del guirre se desarrolla dentro del Programa de Seguimiento promovido por la Dirección General del Medio Natural del Gobierno de Canarias, con apoyo del programa FEDER Canarias 2021-2027 y asesoramiento de la Estación Biológica de Doñana del CSIC.
Los especialistas recuerdan que el guirre es la única rapaz estrictamente carroñera del Archipiélago canario y una subespecie única en el mundo, conocida científicamente como Neophron percnopterus majorensis.
Aunque la población ha experimentado una importante recuperación en Fuerteventura, donde se ha multiplicado por cuatro en las últimas décadas, en Lanzarote la evolución está siendo más lenta, aunque los técnicos consideran que los últimos datos son esperanzadores.