El Cabildo de Lanzarote y La Graciosa y el Ayuntamiento de Teguise invitan a la ciudadanía a participar en las fiestas en honor a Nuestra Señora de las Nieves, que se celebrarán del 29 de julio al 5 de agosto.
La programación combina actos populares, música tradicional y celebraciones religiosas en torno a una de las festividades más antiguas y arraigadas de la isla.
Nuestra Señora de las Nieves fue proclamada primera patrona histórica de Lanzarote en 1725, cuando el Cabildo General acordó encomendarse a su protección frente a las sequías y otras calamidades.
Tres siglos después, la festividad continúa reuniendo a vecinos y visitantes en torno al Santuario de Las Nieves.
El presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, destacó que proteger estas tradiciones supone conservar la memoria de quienes construyeron la isla y transmitir ese legado a las nuevas generaciones.
Por su parte, el consejero de Cultura, Jesús Machín Tavío, señaló que estas fiestas representan una parte esencial del patrimonio inmaterial de Lanzarote, al reunir costumbres, música popular y convivencia.
La alcaldesa de Teguise, Olivia Duque, subrayó también el arraigo de la celebración y su importancia dentro de la identidad cultural de la isla.
Romería y actos populares
La programación comenzará el 29 de julio con el tradicional torneo de envite, mientras que el 31 de julio tendrá lugar el pregón a cargo de Santiago Ramírez Curbelo, seguido de la actuación del grupo Calicanto.
Uno de los actos más destacados será la romería popular del 1 de agosto hasta la Ermita de Las Nieves.
Tras la llegada se celebrará la ofrenda a la Virgen, acompañada por la agrupación Altaja y la parranda Nuestra Señora de Guadalupe.
La jornada continuará con una noche de parrandas en la que participarán Los Gurfines Son los del Puerto, Son del Norte y Los Valles.
Las fiestas seguirán el 3 de agosto con los torneos de truco y ronda.
El día grande será el 5 de agosto, con chocolate y churros para los peregrinos, distintas celebraciones religiosas, la función solemne en honor a la Virgen y la posterior procesión.
Junto a la ermita se instalarán una carpa y un ventorrillo para acoger buena parte de las actividades y reforzar el carácter popular y de convivencia de estas fiestas.
La celebración mantiene viva una tradición iniciada en el siglo XVIII y continúa siendo una de las principales manifestaciones culturales y religiosas de Lanzarote y La Graciosa.