JNC respalda la reforma del Gobierno para facilitar la compra de vivienda a la juventud del archipiélago

Raquel Castro: “Este tipo de medidas demuestran que Canarias se toma en serio el derecho de los jóvenes a construir su vida en su tierra” …

Raquel Castro: “Este tipo de medidas demuestran que Canarias se toma en serio el derecho de los jóvenes a construir su vida en su tierra” …
El consejero del Grupo Mixto en el Cabildo Insular de Lanzarote, Óscar Noda, ha presentado una moción para el próximo pleno cabildicio en la que solicita que el Cabildo de Lanzarote “apoye económicamente en sus presupuestos anuales con la misma dotación que otorga a la otra gran festividad religiosa de la isla, Los Dolores”. Al mismo tiempo solicita que “encargue un proyecto de redacción de contenido museístico y busque un emplazamiento, en coordinación con el Ayuntamiento de Yaiza, para divulgar la importancia histórica de los hechos relatados a nuestras nuevas generaciones y a quienes nos visitan” y, por último, que se inste “al Gobierno de Canarias y al Parlamento de Canarias al reconocimiento de San Marcial y Femés como origen del cristianismo en Canarias, reconociendo la creación del primer Obispado en el archipiélago”.
Para Óscar Noda “San Marcial del Rubicón es la zona donde comienza la Historia de Canarias y el lugar desde donde parte la Cristiandad hacia cada una de las islas del Archipiélago”. En hermosas palabras de Agustín de la Hoz, “trasciende al interior con sus defectos y virtudes, con su fe, su justicia, su amor, su fanatismo y su dolor, también, en la medida que sea, su arte, su aventura y su inteligencia”.
Noda explica en defensa de su propuesta que “la historia de San Marcial en Canarias está estrechamente ligada a la fundación de la ciudad de San Marcial del Rubicón, ubicada originalmente cerca de las actuales playas de Papagayo. La iglesia de San Marcial, donde se veneraba la imagen del santo, fue trasladada posteriormente al pueblo de Femés, donde se encuentra actualmente la ermita dedicada al santo. Esa primera construcción tendrá la devoción de un santo, por el que tenían predilección los conquistadores franceses, San Marcial, quien fue obispo de Limoges en el siglo III después de Cristo. Por ello, en 1404”, continúa Noda, “Betancourt solicita a Pedro de Luna, el papa Benedicto XIII, una bula para distinguir ese lugar; éste la concede el 7 de julio de 1404 en Marsella, erigiendo la ciudad Rubicense y señalándola como diócesis de un obispado, declarando a la pequeña ermita como catedral sufragánea (dependiente) de la de Sevilla. La catedral de San Marcial del Rubicón se mantuvo entre 1407 y 1485, cuando fue trasladada su sede a Gran Canaria a instancias del obispo Frías, último titular de la de San Marcial y primero de la de Las Palmas de Gran Canaria”.
Por todo ello, prosigue Óscar Noda, “la festividad de San Marcial del Rubicón, se celebra cada 7 de julio en Lanzarote, siendo la más antigua de Canarias. En esta festividad religiosa se conmemora la fundación de la primera ciudad, castillo y obispado en el archipiélago, San Marcial del Rubicón, por los normandos en 1404, con el apoyo del Papa Luna y el rey Enrique III de Castilla. San Marcial, también conocido como Marcial de Limoges, pues fue el lugar desde el que San Marcial era originario y actualmente es reconocido popularmente como el patrón de Lanzarote y uno de los santos patronos de la Diócesis de Canarias. San Marcial tiene su importancia en la historia de Canarias, ya que ejemplifica los hechos acaecidos en los periodos de la conquista y evangelización. La figura de San Marcial simboliza la llegada del cristianismo a Canarias y la fundación de las primeras instituciones religiosas en el archipiélago, por ello es el máximo exponente de la unión entre historia y fe. La festividad de San Marcial es un ejemplo de cómo la historia y la fe se entrelazan en la cultura canaria, recordando los eventos del pasado y celebrando la identidad de la isla y, además, la devoción a San Marcial en Lanzarote refleja la identidad y las tradiciones de la isla, siendo una parte importante de su patrimonio cultural”.
Óscar Noda propone un mayor reconocimiento para la festividad de San Marcial Leer más »
El secretario nacional de Organización acusa al presidente de estar más preocupado por su supervivencia política que por responder a los compromisos con las islas
Coalición Canaria (CC) insistió hoy en que el presidente del Gobierno del Estado, Pedro Sánchez, debe someterse a una cuestión de confianza en el Congreso para conocer la viabilidad de su Gobierno. Así lo ha manifestado el secretario nacional de Organización de la formación nacionalista, David Toledo, quien señaló que “la situación actual exige claridad y responsabilidad institucional y eso es lo que esperamos de la comparecencia que tendrá mañana el presidente Sánchez”.
Toledo advirtió que “a día de hoy la confianza con este Gobierno está rota” y subrayó que los nacionalistas canarios no pueden continuar respaldando a un Ejecutivo “que no sabemos a estas alturas qué hoja de ruta tiene y si tiene suficientes apoyos para llevarla a cabo”. En este aspecto, apuntó que “la única certeza es que el Gobierno del Estado lleva aprobó su última ley de Presupuestos en diciembre de 2022 mientras que comunidades como la canaria está haciendo la tarea y ya está ultimando los presupuestos para 2026”.
El dirigente nacionalista sentenció que “no estamos ante un problema que afecta al Partido Socialista, sino al Gobierno de España” y aseguró que “la ciudadanía merece saber si este Gobierno sigue teniendo una hoja de ruta y si sigue contando con los apoyos necesarios para llevarla a cabo”.
El número dos de Coalición Canaria recordó que “la estabilidad institucional, la aprobación de presupuestos, las leyes y los acuerdos con Canarias no pueden estar supeditados al calendario judicial ni a la resistencia personal de Sánchez”.
Toledo insistió en que “los nacionalistas canarios siempre estaremos del lado de la democracia, de las instituciones y de la ciudadanía. Si el presidente no puede gobernar con garantías, debe someterse a una cuestión de confianza”.

El presidente de Canarias destacó la acción del Gobierno, haciendo política útil para resolver los problemas del Archipiélago, sin cruzarse de brazos ni esperar a que otros actúen, abordando temas como la vivienda, las cuentas públicas, las medidas fiscales para las islas verdes y la violencia de género …
¿Qué ocurre cuando una sociedad transforma su paisaje en mercancía y a su gente en decorado? ¿Cuándo el «progreso» sirve como coartada para borrar una cultura y convertir la vida en escaparate?
La respuesta es más inquietante de lo que parece, lo que llamamos desarrollo puede ser, en realidad, una forma moderna de colonización. Esta no es una reflexión abstracta, sino una realidad que vive Canarias cada día, donde el turismo masivo y la especulación inmobiliaria están reproduciendo patrones de dominación que el poeta martiniqués, Aimé Césaire, ya denunció hace más de setenta años.
En su demoledor Discurso sobre el colonialismo, Césaire planteó una tesis tan sencilla como radical, el colonialismo no es solo una etapa del pasado, sino una lógica que perdura. Se basa en la cosificación del otro, en su reducción a cosa útil, a recurso económico, a objeto decorativo. Esa lógica puede cambiar de rostro —militar, religioso, económico, turístico— pero mantiene su núcleo intacto que se basa en despojar, someter e invisibilizar.
Para entender la actualidad canaria, debemos recordar que el archipiélago fue una de las primeras colonias de la expansión europea moderna. La conquista castellana del siglo XV no solo implicó ocupación militar, sino la destrucción sistemática de las culturas aborígenes y la implantación de una economía de monocultivos orientada a la exportación. Desde entonces, Canarias ha vivido en dependencia estructural, primero agrícola y ahora turística.
A partir del boom turístico del siglo XX, el archipiélago reconfiguró casi exclusivamente su economía en torno al visitante extranjero. En las últimas décadas ese turismo ha mutado, ya no se trata solo de visitantes temporales, sino de una oleada de nuevos residentes europeos con mayor poder adquisitivo, que compran viviendas, modifican el mercado inmobiliario y transforman profundamente el tejido social de las islas.
Los datos son elocuentes, el precio de la vivienda en Canarias ha subido un 40% en los últimos cinco años, mientras los salarios canarios siguen entre los más bajos de España. En municipios como Teguise o Arona, comunidades enteras se han convertido en zonas residenciales para extranjeros, expulsando a familias que llevaban generaciones viviendo allí.
Esta transformación reproduce los mecanismos coloniales tradicionales con una claridad sorprendente. La desposesión del territorio, la expulsión de la población local y la folclorización de la cultura.
Gran parte de la costa canaria ha sido privatizada o transformada para el turismo. El suelo urbano es objeto de especulación, mientras se multiplican hoteles, resorts y urbanizaciones orientadas al visitante extranjero. El común de la sociedad canaria ya no puede permitirse vivir cerca del mar donde nació.
El aumento de precios de la vivienda, alimentado por la compra extranjera y el alquiler vacacional, está desplazando a las familias canarias de sus barrios tradicionales. La «gentrificación insular» ya no es una metáfora, sino una realidad que se vive en La Oliva, en Costa Teguise, en Los Cristianos.
La cultura canaria se presenta como «valor añadido» para el turista, pero no como expresión viva. Se convierte en espectáculo, en souvenir, en marca para vender. Mientras tanto, la identidad real y diversa del pueblo canario se ve relegada o estigmatizada como «poco moderna».
Césaire alertaba de que el colonialismo convierte al ser humano en cosa. El pueblo canario, en este nuevo modelo, corre el riesgo de convertirse en eso mismo, en objeto de servicio, en decorado folclórico, en proveedor de experiencias para otros. No se le ve como sujeto político con voz propia, sino como recurso humano funcional al engranaje turístico.
Algunos considerarán excesiva esta analogía. Pero ¿ cómo llamar a un modelo donde la riqueza generada queda en manos de grandes cadenas extranjeras, donde la capacidad de decidir sobre el territorio está supeditada a intereses foráneos, y donde el relato dominante silencia cualquier reivindicación de soberanía o identidad?
No se trata de comparar literalmente la situación actual con la colonización armada del siglo XV. Se trata de entender que muchas estructuras de poder, dependencia y subordinación simbólica siguen vigentes, aunque con otras formas.
Frente a esta realidad, urge plantear una alternativa. No se trata de rechazar el turismo ni de caer en discursos xenófobos, sino de reclamar un modelo justo, sostenible y descolonizado que parta del protagonismo de la población local.
La descolonización debe incluir múltiples dimensiones, económica (recuperar el control sobre los recursos), política (decidir desde Canarias para Canarias), cultural (afirmar la canariedad como identidad legítima) y ecológica (frenar la destrucción del territorio).
Esto significa políticas concretas como limitar el alquiler vacacional, gravar la segunda residencia si está vacía más de seis meses al año o no se destina al alquiler de larga temporada, promover la agricultura local, proteger el patrimonio cultural real, no el folclórico. Significa también que el pueblo canario recupere su palabra en las decisiones que afectan a su tierra.
Césaire hablaba de «una civilización que le hace trampas a sus principios» como una civilización en decadencia. Si Canarias quiere construir una sociedad sana y con futuro, no puede seguir funcionando sobre la base de una economía extractiva disfrazada de modernidad.
Canarias no es un parque temático. No es un hotel gigante. No es una postal para el ocio europeo. Es una tierra habitada por un pueblo con memoria, dignidad y derecho a decidir sobre su destino.
La obra de Césaire nos recuerda que todo proceso de liberación empieza por nombrar con claridad lo que otros prefieren callar. Ha llegado la hora de que el pueblo canario recupere su palabra, y con ella, su futuro.
Pedro J. Suárez García, equipo de coordinación de Lanzarote En Pie
Turismo, desposesión y neocolonización; Por Pedro J. Suárez García Leer más »