
Beatriz Salazar advierte de los efectos sobre el turismo, los costes energéticos y el transporte, y reclama medidas preventivas para garantizar el abastecimiento y reforzar la conectividad de Canarias
La Confederación Empresarial de Lanzarote (CEL) ha alertado este martes sobre las posibles consecuencias que la actual guerra de Irán podría generar en la economía de Lanzarote y del conjunto de Canarias, especialmente en ámbitos como el transporte, la energía, la inflación y la actividad turística, reclamando medidas preventivas que permitan reforzar la competitividad empresarial y garantizar la estabilidad económica de la isla.
La presidenta de la CEL, Beatriz Salazar, subrayó la necesidad de “analizar en profundidad el contexto económico actual y trazar líneas de actuación preventivas ante la posible presión sobre la competitividad empresarial y la cadena de suministro en la isla”.
“Estamos ante un contexto de creciente incertidumbre que exige anticipación y estabilidad para nuestras empresas”, afirmó Salazar, quien recordó que Lanzarote, “por su condición ultraperiférica y de doble insularidad, es especialmente vulnerable debido a su elevada dependencia exterior para el transporte de mercancías, el suministro energético y la llegada de turistas”.
La representante empresarial explicó que ya comienzan a apreciarse algunos efectos en el sector turístico. “La posibilidad de interrupciones en el flujo de petróleo y el encarecimiento del queroseno ya están empezando a trasladarse al sector aéreo europeo, con ajustes de capacidad por parte de algunas aerolíneas, una previsible subida de precios en los billetes y los primeros signos de debilitamiento en las reservas”, indicó.
Asimismo, mostró especial preocupación por la situación de Reino Unido y Alemania, principales mercados emisores de turistas hacia Canarias, advirtiendo de que una intensificación del conflicto podría afectar directamente a la conectividad aérea del Archipiélago y, en consecuencia, a la actividad económica insular.
Por ello, la CEL considera prioritario trabajar de forma coordinada con las administraciones públicas canarias para activar medidas que permitan “garantizar el abastecimiento, reforzar la conectividad del archipiélago, contener el impacto de los sobrecostes y proteger la competitividad de empresas y autónomos en Lanzarote”.
La organización empresarial también recordó que los últimos datos del Indicador de Confianza Empresarial (ICE) reflejan ya un deterioro del clima económico. Canarias registra una caída del 4,6% en el segundo trimestre de 2026, mientras que Lanzarote presenta un descenso del 7,3%, uno de los más acusados del Archipiélago.
“El actual entorno internacional aconseja mantener una visión prudente y preventiva, en un momento en el que los indicadores de confianza empresarial están a la baja”, añadió Salazar.
La CEL recordó además que la economía lanzaroteña continúa afrontando retos estructurales relacionados con la vivienda, la burocracia administrativa y la necesidad de reforzar la seguridad jurídica.
En este sentido, Salazar advirtió de que el actual escenario internacional podría agravar las dificultades del mercado de la vivienda debido al incremento de los costes de los materiales de construcción y del transporte, factores que repercuten directamente en el desarrollo de nuevas promociones y en el acceso a vivienda en la isla.
La presidenta de la Confederación Empresarial puso también en valor el papel de los autónomos y las pequeñas y medianas empresas como pieza fundamental del tejido económico de Lanzarote.
“Debemos seguir fortaleciendo su estabilidad con medidas que faciliten su actividad, mejoren el acceso a financiación y reduzcan cargas administrativas, pues su contribución es esencial para la resiliencia económica de la isla, especialmente en contextos de incertidumbre como el actual”, concluyó.