Redaccion Isla

Ya los conocemos; Por Yoné Caraballo

El viernes 22 de septiembre me estrenaba como parlamentario de las islas de Lanzarote y La Graciosa en la comisión de Sanidad del Parlamento de Canarias. Un auténtico honor y responsabilidad para un enfermero que llevaba 18 años ejerciendo con orgullo el cuidado a las personas en el Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa.

Aproveché la primera intervención para expresar mi agradecimiento y admiración hacia mis compañeros del área de salud de Lanzarote y, en general, a todas las compañeras del Servicio Canario de Salud. Ellas/os son el verdadero motivo por el cual me metí en el tinglado de la política, habiendo ejercido previamente como sindicalista durante cinco años.

Mi paso por el sindicalismo coincidió con la primera etapa de gobierno del actual presidente de Canarias, Fernando Clavijo. De 2016 a 2019 los sanitarios vivimos situaciones de verdadera tensión, con cargas de trabajo impropias de un sistema público avanzado y con recortes en material que nos obligaban a ser ingeniosos. Fueron años duros y complicados que aún recordamos todos los sanitarios.

Recuerdo algunas situaciones de lucha sindical en contra de los recortes, de la falta de servicios o de la parálisis en la puesta en marcha de las oposiciones. Un grupo de compañeros sanitarios nos reunimos con Clavijo en el año 2018 al calor de la lucha por una OPE más justa, donde pudimos comprobar que el modelo de CC era distante a reforzar el servicio público. Derivaciones masivas a los hospitales privados, peonadas de servicios y falta de recursos.

Una de las luchas por la que más orgullo siento es la de haber conseguido la segunda ambulancia medicalizada para Lanzarote. Antes esta isla contaba con una única ambulancia medicalizada ubicada en Arrecife. Las emergencias a Playa Blanca, desgraciadamente, eran para recoger fallecidos dado que la distancia no permitía una asistencia rápida. Afortunadamente, en la actualidad esta ambulancia se encuentra en la localidad sureña salvando vidas.

Por tanto, los sanitarios y activistas de la sanidad pública ya conocemos las artes de los gobiernos conservadores de CC y Fernando Clavijo. Sabemos qué modelo tienen para la sanidad pública. Hemos vivido en nuestras carnes sus políticas, sus presiones y también sus silencios y menosprecios. Sabemos, también, el uso que hacen de los puestos de gerencia y de alta dirección. Las cacicadas para colocar miembros de su partido alejados de la realidad sanitaria.

Pero todo esto no nos pillaría por sorpresa si no fuese por un hecho que lo cambió todo. Hace apenas dos años, Canarias y el mundo se sumergió en la crisis sanitaria más mortífera de la que tenemos memoria. La pandemia de la Covid-19 nos evidenció lo vulnerables que somos como humanidad y la importancia de poseer sistemas públicos dotados y previsores. La pandemia constató que lo público, en situaciones de crisis, es la salvaguarda que tienen las sociedades en un mundo que gira en la lógica capitalista de “todo tiene un precio”. Recuerden, si no, que fue la capacidad de los estados lo que incentivó la extraordinaria y rápida investigación de la vacuna. O el eficaz mecanismo de vacunación donde prevalecían criterios de defensa de lo común y no de coste y beneficio. ¿De verdad que ya nos hemos olvidado?, ¿Qué hubiese pasado si la gestión de la pandemia se hubiese realizado con un sistema de salud externalizado, privativo e infradotado?; ¿Qué hubiese pasado si los ciudadanos, en vez de tener su vacuna gratis y universal, tuvieran que comprarla? No quiero ni imaginarlo.

Por todo esto, y porque creo en una Canarias donde prevalezca la justicia social y un fuerte estado de bienestar, es por lo que estoy preocupado con los primeros pasos de este consorcio conservador entre CC y PP. Este gobierno de Canarias ha adquirido los postulados ultraliberales de gobiernos tan polémicos como los de Ayuso en Madrid, con una tendencia a debilitar la presencia de lo público a favor de la externalización o, simplemente, privatización. A nadie se le escapa la situación que se ha vivido en estos últimos años en la capital de España, con unos servicios sanitarios tensionados y unos sanitarios en una lucha constante por dignificar la profesión. Espero que esto no ocurra en Canarias.

En este escenario empiezo mi primera andadura como representante público en el Parlamento de Canarias. Como me comprometí con los ciudadanos de Lanzarote y La Graciosa, desempeñaré mi cargo como lo he venido haciendo en mi labor de sanitario y sindicalista. Primero, desde la filosofía de la política de los cuidados y, segundo, con las mismas fuerzas y cabezonería a favor de la igualdad, la justicia social y la sanidad pública.

Porque seré nuevo en esto de la política, pero ya conozco a algunos de los que se sientan en los sillones azules del gobierno.

Yoné Caraballo es diputado por Nueva Canarias-Bloque Canarista por las islas de Lanzarote y La Graciosa.

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Los 100 primeros días de un gobierno improvisador; Por Oscar Noda

Los primeros 100 días de un nuevo gobierno a menudo se consideran un período de prueba crucial. En estos primeros pasos, se espera que una administración establezca su rumbo y comience a cumplir sus promesas electorales. Sin embargo, cuando un gobierno muestra signos de improvisación en este período crítico, se generan preocupaciones legítimas sobre su capacidad para liderar eficazmente.

Por ello, la improvisación en la gestión insular es un problema que puede tener efectos devastadores en la eficacia y la estabilidad de nuestra isla. En lugar de tener un plan bien definido y una visión clara, un gobierno improvisador tiende a tomar decisiones apresuradas y reaccionar ante los eventos en lugar de anticiparse, como por ejemplo en el tema de las remuneraciones del presidente o de los consejeros, algo que fue un auténtico esperpento, sin entrar a valorar si cobran mucho o poco. El tiempo lo dirá. Esto puede dar lugar a políticas incoherentes, confusiones en la comunicación gubernamental y una falta de dirección estratégica.

Uno de los riesgos más evidentes de un gobierno improvisador en sus primeros 100 días es la incapacidad para abordar problemas cruciales de manera efectiva. La falta de planificación puede llevar a retrasos en la implementación de políticas clave, lo que, a su vez, puede tener un impacto negativo en temas estratégicos, como por ejemplo, el agua.  El cese del gerente del consorcio de Aguas de Lanzarote, Domingo Pérez, responde a una política totalmente desacertada, a mi juicio. Domingo Pérez es un profesional que ha demostrado durante sus 10 años de gerencia, rigor, eficacia, transparencia y buen hacer. Ahora simplemente nos despachamos con anuncios y ruedas de prensa sin detallar absolutamente nada. Y por supuesto sin explicar el porqué de su cese.

La confianza pública e institucional en el gobierno también puede erosionarse rápidamente cuando se percibe que la administración improvisa constantemente y que atiende más a los deseos de publicitarse que a los de informar, como nos pasa a los Ayuntamientos que estamos en el Consorcio del Agua de Lanzarote, a pesar de nuestra condición nos enteramos de todos los cambios por la prensa, cuando tenemos el 40% de la participación social de este ente. Los ciudadanos buscan líderes que sean capaces de tomar decisiones informadas y gestionar crisis con eficacia

La improvisación constante puede minar la confianza en la capacidad del gobierno, así lo entiendo ante la incomprensible decisión de dejar en manos de un solo sector la representación de toda la isla de Lanzarote en el Consejo de la Autoridad Portuaria, algo insólito y desde luego peligroso si se conoce bien lo que se dirime en ese Consejo.

La falta de una planificación sólida también puede llevar a problemas financieros, y de seguir así lo veremos en los próximos meses. Los presupuestos gubernamentales pueden desviarse de lo verdaderamente importante, lo que genera incertidumbre económica y fiscal. La inversión extranjera y la confianza de los inversores pueden verse afectadas por la percepción de que el gobierno no tiene una hoja de ruta clara, y en Lanzarote son muchos fondos extranjeros y nacionales los que operan generando riqueza y empleo.

Entonces, ¿ cómo debería responder la sociedad ante los 100 primeros días de un gobierno del Cabildo que solo ha improvisado? La transparencia y la responsabilidad son clave. Los ciudadanos nos demandan una comunicación clara sobre las acciones y políticas del gobierno y nos presionan para que se establezca una planificación sólida. Además, es importante que la oposición y los medios de comunicación desempeñemos un papel activo en la supervisión y el escrutinio del gobierno, ahí desde luego estaremos mi compañera Daisy Villalba y yo mismo.

En resumen, los 100 primeros días del gobierno de Oswaldo Betancort han resultado ser un “bluff” que ha funcionado a golpe apariencias y de ocurrencias. No obstante, sigo ofreciendo mi mano tendida, y sigo dispuesto a ayudarle a planificar los próximos 4 años de mandato.

Presidente, estamos a tiempo.

Óscar Noda González.
Consejero del Cabildo de Lanzarote y Alcalde de Yaiza.

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