El servicio realizó 809 intervenciones en 2025 y otras 568 hasta septiembre de este año, además de atender más de 1.600 consultas en los primeros nueve meses de 2026

La Unidad del Dolor del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa continúa reforzando su actividad asistencial y ampliando los tratamientos destinados a pacientes con dolor crónico complejo.
Con motivo del Día Mundial contra el Dolor, celebrado el 17 de octubre y centrado este año en el dolor neuropático, el servicio destacó la importancia de ofrecer un abordaje especializado e individualizado que permita reducir el impacto de estas patologías en la vida cotidiana de los pacientes.
Durante 2025, la Unidad del Dolor realizó 809 intervenciones quirúrgicas y atendió 1.987 consultas. Entre enero y septiembre de 2026 llevó a cabo otras 568 intervenciones y 1.621 consultas, de las que 560 fueron primeras visitas y 1.061 consultas sucesivas.
El dolor neuropático se produce cuando una lesión o enfermedad afecta al sistema nervioso encargado de transmitir y procesar las sensaciones. Puede estar relacionado con enfermedades como la diabetes, lesiones nerviosas o persistir después de una infección por herpes zóster.
Sus síntomas pueden manifestarse como quemazón, hormigueo, pinchazos o sensaciones similares a descargas eléctricas y llegar a afectar al descanso, la movilidad y las actividades cotidianas.
La especialista en Anestesiología de la Unidad del Dolor del Molina Orosa, María del Mar Domínguez, recientemente elegida secretaria de la Sociedad Española del Dolor, destacó la necesidad de valorar individualmente cada caso.
“No todos los dolores son iguales ni responden a los mismos tratamientos. Es fundamental conocer cómo se manifiesta el dolor, identificar su posible origen y valorar qué alternativas pueden ayudar a cada paciente”, explicó.
Tratamientos avanzados
La Unidad del Dolor ofrece desde tratamientos farmacológicos hasta diferentes técnicas médicas e intervencionistas para los casos de mayor complejidad.
El servicio fue pionero en Canarias en incorporar el parche de capsaicina a la farmacia hospitalaria y cuenta con procedimientos para la liberación de adherencias epidurales, técnicas de radiofrecuencia, implantes discales para determinados casos de dolor radicular neuropático y distintas modalidades de neuromodulación medular.
“Nuestro trabajo consiste en encontrar la mejor alternativa para cada paciente y reducir, en la medida de lo posible, el impacto que el dolor tiene en su vida. Aunque no siempre podemos eliminarlo por completo, existen tratamientos que pueden ayudar a mejorar la autonomía y la calidad de vida”, señaló Domínguez.
Los profesionales recuerdan la importancia de consultar cuando el dolor persiste, limita las actividades habituales o no mejora con las medidas iniciales, con el fin de determinar sus posibles causas y establecer el tratamiento más adecuado.