
La asociación denuncia un trato desigual frente a otras construcciones del litoral y reclama la protección de unas estructuras que considera parte del patrimonio cultural e inmaterial de Lanzarote
La Asociación Pueblo Maho ha expresado públicamente su rechazo al derribo de las chozas situadas en la costa de Mala y ha reclamado una mayor protección de estas construcciones, a las que atribuye un importante valor histórico, social y cultural vinculado a la relación tradicional de las familias lanzaroteñas con el litoral.
La entidad sostiene que estas chozas han servido durante décadas como apoyo a familias de la isla para aprovechar los recursos marinos, pasar temporadas estivales junto a la costa y mantener costumbres relacionadas con la convivencia, la transmisión de saberes y la vida comunitaria.
Según Pueblo Maho, estas prácticas forman parte de una manera tradicional de relacionarse con el territorio y el mar que debería ser considerada dentro del patrimonio inmaterial de Lanzarote.
La asociación critica que, con el paso del tiempo, distintas decisiones administrativas hayan limitado progresivamente este tipo de usos tradicionales del litoral y considera que la presión turística ha transformado profundamente muchas zonas costeras de la isla.

Denuncian un trato desigual
Uno de los principales argumentos de Pueblo Maho es la diferencia de tratamiento que, a su juicio, reciben las chozas de Mala frente a otras construcciones situadas en el litoral.
La asociación cita como ejemplo el antiguo Papagayo Arenas, actual Sandos Papagayo Beach Resort, y recuerda que sobre este establecimiento existen diferentes resoluciones judiciales y administrativas relacionadas con su situación urbanística y su afección al dominio público marítimo-terrestre.
Pueblo Maho sostiene que, mientras las chozas tradicionales reciben órdenes de demolición, otras construcciones de mayor tamaño y vinculadas a la actividad turística continúan funcionando.
La entidad menciona también otros ejemplos de instalaciones hoteleras, terrazas, jardines o piscinas situadas en zonas próximas al dominio público costero y considera que esta diferencia de trato genera una “disimetría administrativa”.
Reclaman protección patrimonial
La asociación defiende que las chozas de Mala y Órzola no impiden el acceso al mar ni el tránsito por la costa y sostiene que su valor va más allá de la propia construcción física.
Para Pueblo Maho, estas estructuras representan una parte de la memoria colectiva de Lanzarote y de las formas tradicionales de aprovechamiento de los recursos del litoral.
La organización critica además que el Cabildo de Lanzarote no haya impulsado medidas suficientes para proteger estos elementos como patrimonio cultural.
“La desprotección del patrimonio asociado al mar garantiza el empobrecimiento histórico y adelgaza el recuerdo patrimonial hasta su total pérdida”, sostiene la asociación.
Pueblo Maho reclama así que las administraciones revisen el tratamiento que reciben estas construcciones tradicionales y que se valore su posible protección antes de ejecutar nuevas demoliciones.