
El Hospital de Lanzarote invirtió 101.970 euros en este equipamiento, que permite mejorar la movilidad y autonomía de pacientes con esclerosis múltiple, párkinson o lesiones medulares
El Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, incorporó un exoesqueleto robótico de extremidades inferiores al servicio de Medicina Física y Rehabilitación, destinado a mejorar la recuperación funcional de la marcha en pacientes con patologías del sistema nervioso central.
El nuevo equipamiento, que supuso una inversión de 101.970 euros, fue financiado con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Next Generation EU, en el marco de las actuaciones destinadas a mejorar la atención sanitaria de pacientes con enfermedades raras y esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
El servicio de Medicina Física y Rehabilitación ya comenzó a utilizar esta tecnología con pacientes que presentan trastornos neurológicos, como esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, diferentes ataxias o lesiones medulares, siempre que cumplan los criterios médicos establecidos para recibir este tratamiento.
Una tecnología para recuperar movilidad y autonomía
El exoesqueleto robótico combina tecnología y rehabilitación para facilitar la recuperación funcional y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Permite realizar entrenamientos intensivos, repetitivos y adaptados a las necesidades individuales, en condiciones controladas y seguras.
Esta terapia ayuda a los pacientes a ponerse de pie, caminar y sentarse, con el objetivo de recuperar funciones básicas que repercuten directamente en su independencia y autonomía diaria.
El jefe del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Molina Orosa, Ricardo Díaz, explicó que el uso del exoesqueleto está especialmente indicado para la rehabilitación de la marcha y aporta diversos beneficios para la salud.
Entre ellos destacó la prevención de la osteoporosis asociada a la falta de movilidad, la mejora del tránsito intestinal, la prevención de úlceras por presión y la reducción del riesgo de infecciones urinarias al favorecer el vaciado de la vejiga.
Asimismo, señaló que, dependiendo de la intensidad y duración de las sesiones, esta tecnología puede contribuir a mejorar la condición física y cardiorrespiratoria de los pacientes, además de proporcionar beneficios emocionales al permitirles recuperar funciones que consideraban perdidas.
La indicación de esta terapia corresponde a los médicos rehabilitadores, quienes valoran las condiciones y necesidades de cada paciente.
Más de 9.000 consultas hasta septiembre
El servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Molina Orosa cuenta actualmente con seis facultativos, tras la incorporación de un nuevo especialista, y seis técnicos de cuidados de enfermería, encargados de atender las consultas y participar en la realización de pruebas diagnósticas y terapéuticas.
Hasta septiembre de 2026, el equipo atendió 9.187 consultas y realizó 4.795 pruebas diagnósticas y terapéuticas, cifras que reflejan la actividad desarrollada por este servicio sanitario en Lanzarote.