Unidos por Lanzarote y La Graciosa (UPL) ha propuesto la creación de un Bono Veterinario Insular destinado a ayudar a las familias de Lanzarote y La Graciosa a afrontar determinados gastos relacionados con la atención sanitaria de sus animales de compañía.
La formación plantea tomar como referencia el funcionamiento de los Bonos Consume Lanzarote y adaptarlo al ámbito del bienestar animal mediante un sistema que combine aportación pública y participación económica de los propietarios.
El portavoz de UPL, Laureano Álvarez, señaló que el objetivo es facilitar el acceso a determinados cuidados veterinarios, especialmente entre las familias con menos recursos. «No queremos que ninguna familia de Lanzarote tenga que elegir entre llenar la nevera o llevar a su perro o gato al veterinario cuando lo necesita», afirmó.
La propuesta, denominada inicialmente ‘Lanzarote Cuida – Bono Veterinario Insular’, contempla dos modalidades. La primera sería un Bono Veterinario Preventivo, mediante el que los ciudadanos podrían adquirir, por ejemplo, un bono de 60 euros abonando 30, mientras que el Cabildo financiaría los otros 30 euros.
Estos bonos podrían utilizarse en clínicas veterinarias adheridas para servicios previamente establecidos, como vacunación, identificación mediante microchip, registro, desparasitación y revisiones preventivas.
La segunda modalidad sería un Bono Veterinario Social, dirigido exclusivamente a familias con pocos recursos o situaciones de vulnerabilidad acreditadas. UPL propone que la ayuda pueda cubrir, con carácter general, hasta el 80% del gasto y alcanzar porcentajes superiores en casos excepcionales.
Esta línea incluiría consultas, analíticas, pruebas diagnósticas, tratamientos, medicación, cirugías, hospitalizaciones y urgencias veterinarias.
La iniciativa contempla además la creación de un Fondo Insular de Emergencia Veterinaria para situaciones en las que una familia no pueda asumir una intervención de elevado coste. Las ayudas no se entregarían directamente a los propietarios, sino que serían abonadas a las clínicas adheridas una vez realizado y justificado el servicio.
UPL propone estudiar la puesta en marcha de un programa piloto con un presupuesto anual de 250.000 euros: 150.000 euros para el bono preventivo, 75.000 para el bono social y 25.000 para el fondo de emergencias.
Según los cálculos de la formación, la aportación destinada al bono preventivo podría movilizar unos 300.000 euros en servicios veterinarios gracias al sistema de cofinanciación, mientras que el conjunto del programa podría generar alrededor de 400.000 euros en atención veterinaria y actividad económica.
La propuesta establece también la utilización de criterios económicos objetivos y la colaboración con los Servicios Sociales de los ayuntamientos para acreditar las situaciones de vulnerabilidad. Las clínicas veterinarias podrían adherirse voluntariamente al programa y los usuarios tendrían libertad para elegir entre los centros participantes.
Unidos por Lanzarote solicitará que se estudie jurídicamente la fórmula para desarrollar el programa y propone que en su diseño participen el Cabildo, los siete ayuntamientos, profesionales veterinarios y entidades vinculadas al bienestar animal.
«No queremos lanzar simplemente una promesa. Queremos poner encima de la mesa una propuesta viable, presupuestada, controlada y que pueda convertirse en una política pública real», concluyó Laureano Álvarez.